Bueno, es un decir, porque volando no vino, nos desplazamos hasta Alicante el lunes por la mañana para recoger a nuestro carboncillo, y ya por la noche, del mismo lunes, estábamos en casa.
Creo que me lo voy a comer, sí, definitvamente haré eso, ahora mismo está encima de mis piernas dormidito ¿cómo voy a resistirme a pegarle un mordisco? Es demasiado bonito y tierno, jejeje.

El lunes se me hizo eterno, no veía el momento de encontrarnos con él, fijáos que llevo más de un año sin ver la playa y el lunes a pesar de tenerla a un tiro de piedra no tenía ojos nada más que para Toro y su familia.
Madre mía, qué cosas más bonitas, conocí a sus padres, a su abuela (una belleza), a más carlinos que rondaban por ahí, a su hermanita, y vi también a cuatro coquitos de 2 semanas que empezaban a abrir ligeramente sus ojitos. Fue maravilloso, Toro se hacía pis encima de la emoción, me infló a besos, me pegó mordisquitos, y yo creo que le babee muuuucho, jejeje. El criador, Paco Serrano y su mujer muy buenas personas, muy atentos con sus carlinos yqué preciosidades tiene en casa.
Durante el camino a casa le metí en su transportín, pero le abrí la mitad de arriba para ir más pendiente de él y ¿sabéis? vino todo el viaje dormidito, sólo se despertaba un poquito cuando hacíamos paradas para darle de beber (ufff, socorro, se acaba de tirar un pedete que me va a matar de lo mal que huele).
Bueno, resumiendo, que os estoy aburriendo demasiado; estoy enamorada de él, no dudó ni un segundo que ésta casa era su casa, no perdió apetito ni ganas de jugar. Aquí tenéis una muestra de esta pequeña sombra de la noche, jejeje.










