
Pues a mí todavía no me ha pasado, como no tengo gatos ni animales que hagan sus necesidades en casa, pero mi abuela sí que tiene una perra que ¡ madre mía, qué asco! se le escapa del piso y se come las cacas que hay en los jardines. Una vez que mi abuela estaba sofocada porque se le había escapado la perra y no había manera de pillarla de lo que corría la mu pendoncilla, cuando por fin consiguió mi marido cogerla lo vimos que traía la perra en brazos y venía dando arcadas y mu colorao, traía un pedazo mierda en la boca y olía un peste, ¡con lo escrupuloso que es! que se iba de la habitación cuando cambiaba el niño

Ains, que me troncho.